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¿Es el BLW una moda?
Una de las dudas que más genera expectación y, a veces, un poquito de miedo en las familias es cómo empezar con la alimentación complementaria. Aunque durante décadas la norma ha sido el uso de purés y papillas, desde hace unos años no para de hablarse del Baby-Led Weaning (BLW): que podríamos traducir como "alimentación complementaria dirigida por el bebé".
Para entender el BLW debemos mirar hacia el Reino Unido. La pionera de este método es Gill Rapley, una comadrona, enfermera e investigadora que, a principios de la década de 2000, empezó a observar que los bebés tienen una capacidad innata para explorar y masticar sólidos si se les da la oportunidad.
Su trabajo se hizo mundialmente conocido en 2008 con la publicación del libro "Baby-Led Weaning: Helping Your Baby to Love Good Food", escrito junto a Tracey Murkett.
Rapley sostiene que, al igual que ocurre con la lactancia materna o el biberón a demanda, los bebés están perfectamente capacitados para decidir qué y cuánto comer desde el inicio, siempre que el entorno sea seguro y los alimentos adecuados.
Evidencia y Seguridad Desde el año 2011, la investigación ha crecido exponencialmente con artículos científicos de rigor que analizan el BLW. Aunque aún queda mucho por investigar y publicar, dado lo reciente de este método.
Los bebés BLW consumen las mismas calorías y tienen un desarrollo físico idéntico al de los bebés alimentados con purés.
Los estudios confirman que el riesgo es exactamente el mismo que con el método de papillas, siempre que se sigan las normas de seguridad.
Este método favorece la continuación de la lactancia, ya que los sólidos complementan, pero no desplazan bruscamente las tomas de leche.
Se observa una mayor respuesta a la saciedad, mejor control del apetito y una clara preferencia por los hidratos de carbono complejos sobre los dulces.
La evidencia es mixta pero esperanzadora: un estudio mostró menos sobrepeso a los 18-24 meses, aunque otros estudios realizados a los 2 años no han encontrado diferencias significativas todavía.
Si tu bebé ya se mantiene sentado sin ayuda y te mira con curiosidad mientras comes, estás ante una oportunidad maravillosa para empezar. Aunque seguiremos atentas a las nuevas investigaciones a largo plazo, hoy podemos afirmar con seguridad que dejar que tu hijo explore la comida con sus propias manos es una decisión respaldada por la ciencia y por su propio desarrollo natural.